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Pere Comas, el fotógrafo del Madidi

Regresó de Pelechuco y su primera incursión en el sector andino y occidental del parque nacional más importante de Bolivia, y partió a España donde nació hace 33 años. Está construyendo con mucho trabajo el archivo documental fotográfico más destacable de un área protegida cuya biodiversidad es de relevancia internacional y es preciso preservar.

Es catalán como Serrat: nació junto al mar en L´Escala- Girona. Es fotoreportero, graduado en la escuela Gris Art de Barcelona, especializado en naturaleza. Por ello, es miembro de la Asociación Española de Fotógrafos de Naturaleza, la más importante en su temática en la península. Desde 1990, trabajó en su país y en Costa Rica, Venezuela, Brasil, Perú, Honduras, Guatemala y en Bolivia desde el año 2000 y con una tarea excluyente: fotografiar el Madidi. “Es un parque excepcional, único. En otros países de América, conocí y trabajé en áreas protegidas de gran valor, en especial por su bosque húmedo tropical. Pero Madidi es impresionante: no sólo porque es muy extenso y posee inmensos territorios poco conocidos o inexplorados sino también porque combina ecosistemas tanto de Amazonía como del macizo andino. Eso es muy singular, muy rico y muy motivante para un fotógrafo”, afirma con un entusiasmo difícil de ocultar.

El Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi fue creado en 1995 y tiene una superficie de casi 20.000 kilómetros cuadrados. Está situado al norte del departamento de La Paz, a unos 300 kilómetros de la sede de gobierno de la república de Bolivia, en el centro oeste sudamericano.

Nutrias & tortugas

Antes de llegar a Bolivia, Comas realizó distintos trabajos de documentación. Empezó con un proyecto de reintroducción de la nutria en el parque natural de Aiguamolls de L´Empordá en su natal Cataluña. La especie fue salvada en una zona fronteriza con Portugal que iba a ser embalsada. También colaboró con los procesos de educación ambiental que es implementaban en el citado parque. Luego, saltó a América.

En Costa Rica, “otro país maravilloso”, documentó el desove de las tortugas laud y verde –especies de fama mundial- en las costas atlántica y pacífica de ese país del istmo centroamericano.

En Venezuela, trabajó en la documentación de la biodiversidad de los llanos y de las islas del archipiélago de Los Roques. Fotografió fauna amazónica en el estado de Pará y en el Pantanal brasileño. En Perú, hizo lo propio con el patrimonio cultural de Cuzco.

Finalmente, llegó a Bolivia y retorna aquí desde su primer viaje el año 2000. “Quiero seguir trabajando en el Madidi pero también me gustaría trabajar en la región andina, en los salares. Bolivia es uno de los  países megadiversos menos conocidos del mundo y sus ecosistemas y sus culturas son todas muy interesantes”, señala.

Yendo y viniendo el Madidi

En coordinación con Conservation International y el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP) de Bolivia, Comas condujo varias expediciones dentro del parque nacional estrella de Bolivia.

El año 2000 trabajó en el río Tuichi, el Albergue Ecológico Chalalán y la comunidad de origen tacana de San José de Uchupiamonas, de donde provienen sus grandes amigos de la selva. Luego, ingresó por primera vez a la cuenca alta del río Madidi, escenario geográfico que privilegió dada la casi nula intervención humana y su increíble biodiversidad. Fotografió también a las parabas de Caquiawara y partió para Apolo para ingresar hasta Mojos, por la vía de Virgen del Rosario.

El 2001 se reintrodujo en la cuenca alta del Madidi, esta vez acompañado por el biólogo español Isaac Sunyer. El 2002, laboró en los salitrales del río Tuichi –conocidos como Playón y Pasa por Acá- , muy concurridos por valiosas especies de fauna. El 2003, vuelve a las cabeceras del Madidi e inspecciona los arroyos Noruego, Grande, Colorado, Flora, Yatorana y Enatawa –algunos de los cuales ni siquiera están nombrados en los mapas- y el lago Llulla, sólo explorado con anterioridad por los tacanas. Comas cuenta: “Hemos hecho fotografía submarina en el Flora y en el Yatorana. Tenemos un buen registro de la londra (la nutria de la Amazonía), que es la especie emblemática del río Madidi, también logramos fotografiar a la sucha blanca (especie de buitre) y al serere (o koatzin), un ave muy rara. Pero aún falta, la biodiversidad de la región parece inagotable.” La travesía incluyó el recorrido total del río Madidi con el arribo a Puerto Cavinas, en el Beni.

Para terminar el año, Comas acompañó a dos especialistas en herpetofauna (ver www.herpetology-bolivia.com) , el alemán Dick Embert y el español José María Padial en una parte del mega transect entre San José y Apolo, esta vez hasta el río Eslabón, cruzando la serranía del mismo nombre.

Aproximación a Apolobamba

“Había conocido vuestra labor por Internet y siempre quise que pudiéramos trabajar juntos”, le asegura Comas a quien suscribe. Por ello, el 7 de enero pasado partimos rumbo a Pelechuco, en el corazón del macizo andino de Apolobamba, para recrear la IV versión de la Expedición Madidi, en compañía de los guías Reynaldo Vázquez (quechua) y Rómulo Macuapa (tacana).

A pesar de las rigurosas condiciones climáticas –dado que concurrimos a la zona en plena época de lluvias y no cesó de llover, e incluso nevar, un solo día- se pudo arribar hasta la comunidad de Puina e inspeccionar sitios como Curamachay –donde existe población de tarucas o venados- y la laguna Sorsal o Celeste. A la vez, se constató el importante patrimonio arqueológico de la región, en especial en el antiguo camino incaico que conectaba a Apolo con el actual Perú.

En Puina y en Queara, se mantuvieron reuniones con las autoridades originarias de las comunidades para planificar una futura expedición, esta vez en septiembre. “No existe un registro documental de la especie más importante de la región que es el jucumari u oso andino. Estoy convencido que, con la colaboración de los comunarios, vamos a poder fotografiarlo. Es la única variedad de oso del hemisferio sur y está en peligro de desaparecer dada la presión demográfica sobre la tierra. Un proyecto de preservación no sólo protegerá a la especie sino que puede convertirse a la vez en una fuente de ingresos para los pobladores a través del desarrollo del ecoturismo en la zona”, afirma Comas.

Para ello, se planifica una travesía que incluirá el sector de Chilcani, la cuenca alta del río Mosojhuaico y la cuenca alta del río Mojos.

Comas enfatiza: “La región de Apolobamba, que incluye dos áreas protegidas, la del mismo nombre y el sector occidental del Madidi, posee un enorme potencial no sólo en biodiversidad sino, y sobre todo, en patrimonio cultural. Creo que la fotografía es un buen medio para dar a conocerlo y concientizar sobre la necesidad de preservarlas e impulsar proyectos sostenibles de desarrollo que es la manera más efectiva de hacerlo”.

En eso estamos.

Pablo Cingolani

La Paz, 22/01/04

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